Vivir la fe. Entre el catolicismo y el pentecostalismo, la religiosidad de los sectores populares en la Argentina
Investigación etnográfica sobre la religiosidad y cosmología vivida en los sectores populares del Gran Buenos Aires, y su relevancia para comprender sus concepciones de salud y enfermedad.
Este libro es una investigación etnográfica sobre la religiosidad de los sectores populares del Gran Buenos Aires, basada en trabajo de campo intensivo en Barrio Aurora, Lomas de Zamora, entre 1996 y 2000. Semán acompañó a los vecinos en sus vidas cotidianas, realizando más de 120 entrevistas biográficas y observando sistemáticamente cultos e iglesias.
La pregunta central no es qué religiones hay, sino cómo viven su fe estas personas y cómo esa fe estructura su forma de entender el mundo. El autor demuestra que la religiosidad popular no puede entenderse desde las categorías institucionales habituales porque estas distorsionan la realidad.
Para Interculturalidad en Medicina, este texto introduce dos nociones clave: la visión cosmológica (donde lo sagrado y lo cotidiano no están separados) y la transversalidad religiosa (la libre circulación y combinación de elementos de distintas tradiciones). Cualquier profesional de salud que trabaje con sectores populares se encontrará con estas realidades cotidianamente.
1. El punto de partida: 'Jesús es reloco, el mundo es careta'
El libro comienza con una frase de Daniel, un creyente evangélico: “Jesús es reloco, el mundo es careta”. Para Semán, esta frase no es una simple ocurrencia: es una toma de judo conceptual que invierte las jerarquías del mundo convencional, afirmando que Jesús —un cuestionador del orden establecido— encarna la autenticidad frente al “mundo”, entendido como la sociedad respetable y sus normas hipócritas.
Esta frase abre las premisas del libro: la experiencia religiosa popular es heterogénea y compleja; surge en un vaivén entre la “perspectiva cosmológica” y las instituciones políticas, religiosas y terapéuticas. Las ideas recibidas sobre esta religiosidad son erróneas: no es una tradición arcaica en extinción, ni ingenuidad manipulada. Lo popular es el resultado de procesos históricos y conflictos. El objeto de estudio es la religión vivida: la forma en que personas concretas, en contextos específicos, construyen su experiencia religiosa cotidiana.
2. El concepto central: la visión cosmológica o 'encantada'
Este es el concepto más importante para el examen. Semán lo define por contraste con la “visión desencantada” del mundo, que prevalece en la modernidad occidental —especialmente en ámbitos académicos, profesionales y de clase media— y que supone que lo divino y lo terrenal están separados. En la visión desencantada, la religión es una institución que gestiona creencias sobre el “más allá”, y lo sagrado no interviene directamente en las leyes naturales.
La visión cosmológica, en cambio, supone que lo sagrado es un nivel más de la realidad. Todo está encadenado: un dolor, una mirada de odio (mal de ojo), el desempleo, las fuerzas que causan daño y las que sanan. Lo espiritual y lo divino son causas directas de los acontecimientos cotidianos. El milagro no es excepcional: está a la orden del día. El intercambio con lo sagrado es constante.
Semán ilustra esto con Víctor, un vecino que acepta el análisis social del desempleo (las políticas de Menem) pero en privado le confiesa a Semán que lo que realmente le arruinó la vida fue un hechizo mal curado de su cuñada. Para Víctor, ambas explicaciones no se excluyen: son dimensiones distintas de la misma realidad. La visión cosmológica no es un residuo del pasado destinado a desaparecer, sino una cosmovisión activa y contemporánea.
3. La 'fragmentación del cosmos' y sus derivas
El proceso histórico de transformación de la visión cosmológica es lo que Semán llama la “fragmentación del cosmos”. La matriz cosmológica no es estática: se relanza y modifica con la historia. Los sujetos la recombinan activamente con otras experiencias (la psicología, la política, la cultura de consumo, la música juvenil, etc.) que erosionan sus bases tradicionales pero no le quitan su papel orientador.
Esto significa que no existe una “religiosidad popular pura” inmóvil. Lo que hay es un proceso permanente de bricolaje y resignificación. Las personas toman elementos de la doctrina católica, del pentecostalismo, de la psicología, del peronismo y del curanderismo y los articulan según su trayectoria biográfica y generacional. Las conversiones religiosas no son cambios totales y abruptos, sino recorridos parciales e integradores (sincretismo).
4. El Barrio Aurora: composición social y campo religioso
El Barrio Aurora está ubicado en Lomas de Zamora, Gran Buenos Aires. Se formó en la década de 1930 con migrantes del interior de Argentina y de países limítrofes. El barrio sufrió el impacto de los ciclos de desindustrialización de los años noventa, cerrando las vías de movilidad social para las generaciones jóvenes.
La composición religiosa declarada del barrio muestra un 73% de católicos, 19% de evangélicos (mayormente pentecostales), y porcentajes menores de otras denominaciones. Sin embargo, Semán advierte que estas cifras son engañosas si se las piensa como compartimentos estancos. La realidad del campo religioso es fluida: los católicos asisten a cultos carismáticos o consultan curanderos, y los pentecostales conservan hábitos de origen católico.
5. El catolicismo en el barrio: de los altares domésticos a las 'mejores familias'
El catolicismo institucional llegó tarde al barrio. Inicialmente, la práctica se basaba en altares domésticos y devociones tradicionales ligadas a las provincias de origen. En la década de 1960, la llegada de una orden de monjas francesas instaló un catolicismo modernizado basado en la lectura bíblica y la reflexión personal, que descalificó a la religiosidad popular como supersticiosa.
Con el tiempo, la parroquia local quedó bajo el control de un núcleo de tres familias tradicionales del barrio, caracterizadas por su nivel educativo, su estabilidad económica y sus matrimonios católicamente inobjetables (las “mejores familias”). El catolicismo local funcionó así como un mecanismo de distinción y prestigio social, excluyendo de los roles de liderazgo a quienes tenían trayectorias de vida consideradas “irregulares” (separados, analfabetos, desempleados).
6. El pentecostalismo en el barrio: la opción de los más pobres
El pentecostalismo (19%) crece fundamentalmente en los asentamientos y zonas más precarias del barrio. A diferencia del catolicismo, se organiza en pequeñas iglesias autónomas lideradas por pastores que son vecinos del mismo barrio. Semán analiza tres mecanismos de este crecimiento:
- Lógica de participación: el catolicismo requiere lectoescritura para la liturgia; el pentecostalismo valora la emotividad, los testimonios orales y los dones espirituales. El que no sabe leer puede tener el don de profecía.
- Inclusión de situaciones irregulares: en las iglesias pentecostales, el pasado problemático (delito, adicción, separación) no es un estigma, sino un valioso “testimonio de la gracia divina”. Esas personas pueden acceder a liderar la comunidad.
- Sintonía cosmológica: el pentecostalismo no niega la existencia de fuerzas espirituales (hechizos, mal de ojo), sino que las reconoce y las combate con el Espíritu Santo, lo que resulta compatible con la visión cosmológica popular.
7. Los santos populares y los curanderos: el campo de 'las personas que curan'
En el barrio coexiste un amplio campo de devociones y terapias tradicionales. La devoción al Gauchito Gil es la más extendida, caracterizada por altares domésticos y peticiones de salud, trabajo o protección contra enemigos que el catolicismo oficial rechaza.
Junto a esto, las “personas que curan” atienden enfermedades específicas que la biomedicina no reconoce: el susto (pérdida del alma por un shock emocional), el mal de ojo (daño moral y físico por la mirada envidiosa), la pata de cabra (afección abdominal grave que requiere manipulación lumbar y oración), el empacho (trastorno digestivo tratado con la tirada del cuerito) y la culebrilla (erupción cutánea tratada con tinta china y rezos). Estas enfermedades tienen en común una etiología moral-espiritual que requiere una restitución de la gracia a través de la oración.
8. La transversalidad religiosa: la realidad del campo religioso
El hallazgo metodológico fundamental es que la experiencia religiosa popular está atravesada por la transversalidad religiosa. Las personas no se comportan como clientes exclusivos de una sola iglesia. Circulan constantemente entre instituciones, consultan curanderos, asisten a campañas de sanación evangélica y mantienen altares de santos católicos y populares.
El ejemplo más claro es el sacramentalismo: más del 60% de los entrevistados, tanto católicos como pentecostales, atribuye propiedades de sanación física directa a la eucaristía. Esto demuestra que categorías como “sacramental” (católico) y “contractual” (protestante) no dividen a la población por denominación, sino que coexisten en la sensibilidad de los creyentes populares. La afiliación religiosa declarada es solo una parte de su universo cosmológico real.
| Dimensión | Visión desencantada (modernidad / academia) | Visión cosmológica (sectores populares) |
|---|---|---|
| Lo sagrado | Plano separado de la vida terrenal y cotidiana | Nivel inmanente de la realidad; actúa en lo cotidiano |
| El milagro | Fenómeno excepcional que suspende las leyes naturales | Hecho normal y cotidiano; continuidad natural-divina |
| La enfermedad | Causa exclusivamente biológica o psicológica | Origen que integra lo físico, lo moral y lo espiritual |
| La pertenencia | Adhesión exclusiva y leal a un dogma institucional | Transversal, combinatoria; libre circulación por el campo |
| La terapia | Consulta exclusiva al sistema biomédico oficial | Pluralismo médico: complementariedad de recursos |
Cosmovisión donde lo sagrado y lo profano no están separados, sino que interactúan constantemente. Las dimensiones física, moral y espiritual de la realidad se influyen de manera recíproca.
Perspectiva moderna e institucional que independiza las leyes físicas de lo sagrado. Relega la religión al plano privado de las creencias sobre el más allá. Predomina en la formación médica académica.
Enfoque metodológico que estudia las prácticas, sentidos e interpretaciones religiosas de los sujetos en su vida cotidiana, en lugar de centrarse en las doctrinas oficiales o las estructuras jerárquicas de las iglesias.
Circulación de los sujetos populares entre diferentes denominaciones y recursos espirituales (iglesias, curanderos, santuarios), combinando sus elementos sin percibir contradicción dogmática.
Proceso activo mediante el cual los sujetos utilizan elementos simbólicos de otras tradiciones para resignificar y enriquecer su propio universo cultural. Se observa en las conversiones integradoras.
Transformación histórica de la matriz cosmológica popular que, lejos de desaparecer con la modernidad, se recombina con la cultura de masas, la política, la juventud y la psicología.
Atribución de eficacia sanadora directa al sacramento (como la hostia o el agua bendita). Atraviesa tanto a católicos como a pentecostales en los sectores populares, cuestionando las fronteras dogmáticas.
Enraizamiento preferencial del pentecostalismo en las zonas vulnerables debido a su estructura descentralizada, su validación del testimonio de vida (aunque sea problemático) y su compatibilidad cosmológica.
| Enfermedad | Síntomas principales | Etiología cosmológica | Terapéutica tradicional |
|---|---|---|---|
| Susto | Inquietud, agitación, insomnio, decaimiento | Pérdida temporal del alma (samay) ante un shock emocional | Oraciones y rituales para convocar y reincorporar el alma al cuerpo |
| Mal de ojo | Dolor de cabeza, malestar general, llanto en niños | Ataque moral involuntario o voluntario por mirada envidiosa | Rezados, uso de cintas rojas, ritual de la vela y el aceite |
| Pata de cabra | Fiebre alta, trastornos digestivos, marcas lumbares | Desplazamiento óseo/muscular con componente moral nocivo | Manipulación física de la zona lumbar acompañada de oraciones |
| Empacho | Indigestión, dolor abdominal, inapetencia, fiebre | Obstrucción del tracto digestivo con etiología simbólica | Rezo y "tirada del cuerito" (tracción cutánea de la espalda) |
| Culebrilla | Erupción cutánea dolorosa (herpes zóster) | Afección que si une sus extremos alrededor del cuerpo es letal | Aplicación local de tinta china combinada con oraciones cristianas |