Desafíos para el acceso a la salud de la población travesti y trans en el noroeste del conurbano bonaerense
Investigación cualitativa sobre la accesibilidad relacional, barreras de atención y estrategias de enfermería y trabajo social en el noroeste del Conurbano Bonaerense tras la sanción de la Ley de Identidad de Género.
Este texto presenta los resultados de una investigación cualitativa basada en entrevistas en profundidad a profesionales de enfermería y trabajo social que brindan atención en centros del primer nivel (CAPS) del noroeste del Conurbano Bonaerense (José C. Paz, Malvinas Argentinas, Pilar, Moreno y San Miguel).
El objetivo es examinar cómo los discursos, preconceptos y prácticas de los profesionales facilitan o bloquean la accesibilidad relacional de la población travesti y trans en el sistema público de salud, a diez años de la sanción de la Ley 26.743 de Identidad de Género de Argentina.
1. La vulnerabilidad estructural de la población travesti y trans
El estudio se inscribe en una realidad alarmante: la expectativa de vida promedio de las feminidades trans en la región se estima entre los 35 y 40 años. Las principales causas de mortalidad prematura están ligadas a complicaciones por modificaciones corporales de alto riesgo realizadas en la informalidad (inyección de silicona industrial), enfermedades asociadas al VIH desatendidas y crímenes de odio.
Las autoras explican que esta bajísima expectativa no responde a determinantes biológicos, sino al trato discriminatorio e institucional violento (burlas, patologización, uso de pabellones inadecuados) que históricamente expulsó a esta población de los efectores públicos, desincentivando los controles de salud preventivos.
2. El concepto de accesibilidad relacional
A diferencia de la disponibilidad física o geográfica de recursos sanitarios (insumos, consultorios, cercanía), el texto acuña y utiliza la noción de accesibilidad relacional. El acceso real está determinado por los vínculos comunicativos y el reconocimiento mutuo entre los profesionales de salud y los pacientes.
La subjetividad, discursos y prácticas de los trabajadores (médicos, administrativos, enfermeros) pueden transformarse en barreras simbólicas invisibles o en puentes de acceso. Por ende, la existencia física de un hospital no garantiza la cobertura real si la interacción cotidiana resulta hostil.
3. La recepción profesional: vulnerabilidad compartida e invisibilización
Las entrevistadas (enfermeras y trabajadoras sociales) señalaron que la atención a la población trans se incorporó a su práctica cotidiana bajo la etiqueta genérica del cuidado de “sectores vulnerables”. Esto presenta dos dimensiones opuestas:
- Facilitadora: No se registró rechazo moral explícito, dado que las profesionales estaban habituadas a lidiar con dinámicas de exclusión y pobreza en la periferia.
- Obstructora: Al asimilar la discriminación trans a la de cualquier otro paciente pobre o marginal, se invisibiliza la opresión específica que sufre este colectivo (cisexismo, violencia registral, patologización de la identidad).
4. Barreras simbólicas y administrativas en la atención
A pesar de la vigencia de la Ley de Identidad de Género (2012), la investigación detectó múltiples obstáculos persistentes:
- Burocracia registral e informática: Los sistemas de turnos e historias clínicas electrónicas del conurbano seguían estructurados de forma binaria, obligando a registrar a las pacientes trans con su nombre de nacimiento e impidiendo el cumplimiento del Artículo 12 (trato digno y nombre autopercibido).
- Trato despectivo: Hostilidad manifiesta o sutil de administrativos y profesionales médicos en salas de espera y consultorios.
- Incompatibilidad horaria: Los turnos médicos se concentran por la mañana, colisionando con los ritmos de vida de la población trans en situación de prostitución nocturna.
5. Estrategias de resistencia y cuidado informal
Enfermeras y trabajadoras sociales relataron implementar micro-estrategias individuales y colectivas para sortear las trabas institucionales:
- Enfermeras: Habilitaron registros paralelos (anotadores manuscritos) con los nombres elegidos, pegaron afiches inclusivos y adaptaron los formularios de admisión de los CAPS. Utilizan el contacto corporal directo de su labor para generar lazos de confianza.
- Trabajadoras sociales: Articularon redes territoriales con organizaciones sociales trans, Registros Civiles locales y escuelas para facilitar la regularización de derechos fuera del hospital, brindando un abordaje social y preventivo integral.
6. La paradoja de la 'razón humanitaria'
Las autoras advierten un límite conceptual relevante a través del concepto de “razón humanitaria” de Didier Fassin. Muchas enfermeras fundamentaron su buen trato en el afecto, la compasión, la emotividad y la lástima frente al sufrimiento de las pacientes trans.
Si bien esto mejora la atención inmediata, resulta una base precaria y asimétrica: el acceso a una salud digna queda supeditado a la capacidad del paciente de despertar compasión en el profesional, convirtiendo un derecho legal inalienable en una concesión voluntaria y moral del personal de salud.
7. El cisexismo institucional
El estudio define al cisexismo como el sistema de creencias que sitúa a las identidades cisgénero (donde el sexo asignado al nacer coincide con el género autopercibido) como ontológicamente superiores, más naturales y legítimas que las identidades trans. En la práctica clínica, el cisexismo se manifiesta cuando se trata de reconducir la identidad trans hacia parámetros psiquiátricos patologizantes o cuando se ignoran sus especificidades de salud.
8. Disputas en el campo de la salud
Las entrevistadas expresaron fuertes críticas hacia los médicos, a quienes señalaron por su resistencia a capacitarse y por reproducir tratos denigrantes. Las autoras analizan esta dinámica mediante el concepto de campo de Bourdieu.
La salud es un espacio jerarquizado de disputa. La enfermería y el trabajo social son profesiones históricamente feminizadas y subordinadas a la autoridad del saber médico. Su compromiso militante con los derechos trans y el trato humanizado funciona también como una estrategia de distinción profesional para reclamar mayor legitimidad y autonomía frente a la hegemonía médica.
Dimensión del acceso a la salud construida a partir de las interacciones, representaciones y discursos de los profesionales. Desborda la mera presencia geográfica o física del hospital.
Normativa argentina de Identidad de Género sancionada en 2012. Despatologiza la identidad trans, elimina requisitos médicos o judiciales para el cambio registral y consagra el derecho al trato digno (Art. 12).
Ideología y práctica institucional que legitima y privilegia el cisgénero como la única corporalidad normal y real, desvalorizando o patologizando a las identidades travestis y trans.
Lógica de gobierno descrita por Fassin que apela a los sentimientos morales (compasión, lástima) para gestionar poblaciones precarizadas, sustituyendo el enfoque de derechos universales por ayuda asimétrica.
Espacio estructurado de posiciones sociales en el cual los agentes luchan por la apropiación de capital específico. En salud, enfermeras y médicos disputan legitimidad y autoridad científica/moral.
Proceso sociohistórico que vinculó la labor de enfermería a tareas domésticas del cuidado femenino. Explica la brecha salarial y su subordinación histórica al saber médico hegemónico.
Obstáculos institucionales, procedimentales y culturales que dificultan que los sujetos accedan a los CAPS. En el texto destacan los sistemas de historias clínicas binarios.
Iniciativa de atención selectiva para población LGBTIQ+ dentro de hospitales públicos. Aunque valorados por generar confianza, corren el riesgo de guetizar la atención impidiendo la reforma del hospital general.