Del disciplinamiento de los cuerpos al gerenciamiento de la vida
Analiza el pasaje histórico de las tecnologías de poder aplicadas a la vida: de la disciplina y biopolítica clásicas del capitalismo industrial, a la gubernamentalidad neoliberal contemporánea.
Este artículo analiza, siguiendo el marco teórico de Michel Foucault, la transformación en los modos en que el poder político interviene sobre los cuerpos y las poblaciones. Sostiene que se ha producido una transición desde el disciplinamiento de los cuerpos (sociedad industrial, siglo XIX) hacia el gerenciamiento de la vida (sociedades neoliberales contemporáneas).
El texto examina los conceptos de biopolítica, la construcción del binomio normal/patológico en la psiquiatría y medicina legal del siglo XIX, el eugenismo, y cómo estas tecnologías mutan en el neoliberalismo bajo la forma de “sociedades de control” e individualización de los riesgos.
1. El problema de partida: la 'cuestión social' y la medicina del Estado
El punto de partida histórico del texto es el surgimiento de la “cuestión social” en Europa occidental con el advenimiento del capitalismo industrial. Se evidenció una profunda brecha entre la igualdad civil prometida por las constituciones liberales y la miseria, hacinamiento y enfermedad real de la clase trabajadora.
Para atenuar este conflicto, emergió la “medicina social”. El Estado dejó de concebir la medicina como un acto privado de curación de enfermos individuales y comenzó a gobernar la salud colectiva de la población. El cuerpo de la población se convirtió en un recurso económico y militar que debía ser medido, saneado y administrado.
2. La biopolítica: hacer vivir o dejar morir
Michel Foucault conceptualizó este cambio como el surgimiento de la biopolítica a fines del siglo XVIII. A diferencia del poder soberano clásico, que se ejercía quitando la vida (cuya fórmula era “hacer morir o dejar vivir”), el biopoder opera optimizando la vida de la población (“hacer vivir o dejar morir”).
Este biopoder se compone de dos tecnologías complementarias:
- Anatomopolítica: disciplina aplicada a los cuerpos individuales (en la escuela, fábrica, hospital) para hacerlos útiles y dóciles.
- Biopolítica (en sentido estricto): regulaciones estadísticas y sanitarias aplicadas a la población como totalidad biológica (tasas de natalidad, mortalidad, vacunación obligatoria).
El racismo de Estado funcionó como el mecanismo biopolítico que justificó “dejar morir” o eliminar a los grupos declarados biológicamente degenerados u hostiles para la salud de la población general.
3. El binomio normal/patológico: la invención del anormal
Para que el biopoder funcione regulando a la población, necesita demarcar las fronteras entre lo saludable y lo enfermo, lo aceptable y lo desviado. Las ciencias médicas y forenses del siglo XIX consolidaron el binomio normal/patológico.
Se patologizó a todo sujeto que obstaculizara el orden productivo y familiar capitalista (el loco, el criminal, el vago, el disidente sexual). La “teoría de la degeneración” de Morel (1857) dotó a la psiquiatría de un argumento biológico hereditario para encerrar y neutralizar a los considerados “desviados”.
El eugenismo de Galton (1883) sistematizó esta lógica proponiendo el control reproductivo selectivo de la población para mejorar la raza nacional, antecedente ideológico de las políticas de esterilización e higienismo racial implementadas en el siglo XX.
4. El dispositivo de la sexualidad
La sexualidad se erigió en el blanco privilegiado del control biopolítico. Para Foucault, el “dispositivo de la sexualidad” no reprimió el sexo, sino que produjo un inmenso entramado discursivo e institucional para vigilarlo y normalizarlo.
La sexualidad conecta el cuerpo individual (la masturbación, el coito) con el cuerpo de la población (la tasa de natalidad, la transmisión hereditaria). La medicina catalogó y persiguió la histeria femenina, la masturbación infantil, la anticoncepción y las disidencias sexuales (“perversiones”) para proteger la salud moral y biológica de la especie.
5. La gubernamentalidad neoliberal: el empresario de sí mismo
En el capitalismo contemporáneo, el biopoder muta. La gubernamentalidad neoliberal no actúa mediante la imposición coercitiva estatal, sino moldeando las conductas de los individuos a través del libre mercado.
Se produce un nuevo tipo de subjetividad: el “empresario de sí mismo”. El individuo es interpelado como un gestor de su propio capital humano (su educación, su salud, su estilo de vida). Debe competir constantemente en el mercado y autogestionarse. Gilles Deleuze denominó a esta época la “sociedad de control”: el disciplinamiento cerrado de las fábricas y prisiones da paso a un control fluido, continuo y voluntario a distancia mediado por el consumo y la tecnología.
6. Del anormal al 'grupo de riesgo': criminalización de la miseria
Bajo el neoliberalismo, la figura del “anormal” que el Estado disciplinario buscaba rehabilitar o encerrar es reemplazada por el “grupo de riesgo”. Organismos internacionales y programas de salud redefinen la pobreza y la vulnerabilidad como una falla moral individual de mala administración del propio capital humano.
Se produce la “criminalización de la miseria”: el pobre ya no es visto como un sujeto con derechos sociales lesionados, sino como un individuo peligroso para los ciudadanos consumidores debido a su supuesta irresponsabilidad de autogobierno.
Alvarez Leguizamón define esto en América Latina como focopolítica: programas asistenciales focalizados que proveen recursos mínimos a los sectores más vulnerables exigiéndoles a cambio corresponsabilidades de autogestión de su salud y educación, desactivando los reclamos de justicia estructural y universalidad de derechos.
Tecnología de poder que se ejerce sobre la población como cuerpo biológico. Administra la vida (“hacer vivir o dejar morir”) a través de la demografía, la epidemiología y el higienismo.
Tecnología de poder disciplinar aplicada a los cuerpos individuales en instituciones cerradas (escuelas, cárceles, cuarteles, hospitales) para incrementar su docilidad y productividad.
Criterio clasificatorio de las ciencias médicas del siglo XIX que dividió a los sujetos entre “normales” adaptados a la fábrica y la familia, y “anormales” patologizados y recluidos.
Red institucional y discursiva que a partir del siglo XVIII tomó la sexualidad como objeto de control médico y biopolítico, al constituir el nexo entre el cuerpo individual y la población.
Racionalidad política que organiza el gobierno social mediante la lógica de la competencia económica. Produce sujetos que se conciben como “empresarios de sí mismos”.
Categoría neoliberal que reemplaza al “anormal” disciplinario. No son sujetos a rehabilitar, sino poblaciones vulnerables identificadas estadísticamente para ser gestionadas y contener el riesgo social.
Modalidad de asistencia estatal focalizada propia del neoliberalismo latinoamericano. Otorga subsidios condicionados eximiendo al Estado de garantizar derechos universales.
Concepto de Gilles Deleuze que describe al poder contemporáneo: un control continuo, flexible y modulado a través del mercado y las tecnologías digitales, a diferencia de la disciplina del encierro.