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Catedra, Esther Díaz · UNMDP · 2026
Núcleo 1

Nucleo 1: Conocimiento, ciencia y epistemología

Introduce la distinción entre conocimiento científico y conocimiento de sentido común, y explica qué es la ciencia como institución social y la epistemología como reflexión sobre ella.

Este texto es el primer capítulo de Metodología de las Ciencias Sociales, compilado por Esther Díaz. Su objetivo es responder una pregunta que parece simple pero no lo es:

¿qué es el conocimiento científico y en qué se diferencia del conocimiento cotidiano?

Es el punto de partida de toda la materia PIAS, porque antes de aprender a investigar hay que entender qué distingue a una afirmación científica de una creencia, una opinión o una tradición.

El texto explica que el conocimiento —en general— es la manera que tenemos de relacionarnos con la realidad, de describirla, explicarla y predecirla. Pero no todo conocimiento es igual. El conocimiento de sentido común (también llamado vulgar o cotidiano) se construye desde la experiencia diaria y se valida recurriendo a lo que “siempre funcionó”. El conocimiento científico, en cambio, exige métodos sistemáticos, criterios de validación explícitos y la posibilidad de ser revisado y refutado.

Además, Díaz introduce dos conceptos clave que se van a usar durante toda la materia: la epistemología (la disciplina filosófica que estudia cómo se produce y valida el conocimiento científico) y la ciencia como institución (no es solo un conjunto de saberes, sino una actividad social organizada que ocurre en universidades, laboratorios, publicaciones y comunidades científicas). También distingue tres contextos de producción del conocimiento: descubrimiento, justificación y aplicación.


1. El conocimiento: qué es y para qué sirve

Díaz define el conocimiento como una manera de relacionarse con la realidad, un modo de interpretarla y dar cuenta de ella. Esta definición puede sonar abstracta, pero tiene consecuencias muy concretas: el conocimiento no es simplemente “saber cosas”, sino poder describir, explicar y predecir fenómenos. En medicina esto es central: cuando un médico entiende una enfermedad, no solo sabe cómo se llama sino que puede anticipar su evolución, estimar un pronóstico y decidir un tratamiento.

La capacidad de predicción es especialmente importante para Díaz. Predecir no significa adivinar: significa que si entiendo las relaciones causales que explican un fenómeno, puedo anticipar qué va a ocurrir bajo ciertas condiciones. Un campesino que conoce bien su entorno puede predecir una tormenta observando las nubes, la temperatura y el comportamiento de los animales. Un meteorólogo hace algo conceptualmente similar, pero con instrumentos, datos sistematizados y modelos teóricos. Los dos predicen; la diferencia está en el método y en la forma de validar esa predicción.

Este ejemplo que usa Díaz —el campesino y el meteorólogo— sirve para ilustrar que el conocimiento científico no es opuesto al cotidiano, sino que ambos comparten la función de ayudarnos a entender y anticipar el mundo. Sin embargo, difieren profundamente en cómo se construyen, cómo se validan y cómo se comunican. Esa diferencia es lo que el texto va a desarrollar en detalle.

2. Conocimiento de sentido común vs. conocimiento científico

El conocimiento de sentido común —también llamado vulgar, cotidiano o empírico— es el que construimos a partir de la experiencia directa y del aprendizaje informal. Sirve para funcionar en el día a día: saber que si una comida huele raro es mejor no comerla, saber conducir un auto, saber cómo relacionarnos con otras personas. Se valida recurriendo a la experiencia propia o ajena (“siempre lo hice así”, “en mi familia siempre se hizo así”) y se transmite con lenguaje corriente, sin exigencia de precisión.

El conocimiento científico, en cambio, tiene nueve características que Díaz enumera y explica: es descriptivo, explicativo y predictivo ; crítico-analítico (se somete a examen racional); metódico y sistemático (sigue procedimientos lógicos previamente estructurados); controlable (sus afirmaciones pueden verificarse o refutarse); unificado (busca principios generales que den cuenta de múltiples fenómenos); lógicamente consistente; comunicable mediante lenguaje preciso; objetivo (aspira a acuerdos intersubjetivos, no a opiniones individuales); y provisorio (sus leyes son siempre susceptibles de ser revisadas ante nueva evidencia).

Un ejemplo concreto del texto: en 1982 se descubrió que la bacteria Helicobacter pylori es la causa principal de la úlcera gástrica. Antes de ese descubrimiento, la creencia predominante —tanto popular como médica— era que la úlcera la causaban el estrés, la personalidad ansiosa o la comida picante. Esas creencias no eran completamente falsas (esos factores pueden agravar los síntomas), pero sí eran incompletas. El conocimiento científico permitió identificar la causa infecciosa, desarrollar un tratamiento basado en antibióticos y cambiar radicalmente la práctica médica. Eso es lo que hace al conocimiento científico diferente: no simplemente “saber más”, sino saber de una manera que puede ser validada, comunicada y aplicada sistemáticamente.

3. La ciencia como institución: más que un conjunto de saberes

Uno de los puntos más importantes de Díaz es que la ciencia no es solamente el conjunto de conocimientos que los científicos producen. La ciencia es también —y fundamentalmente— una actividad social y organizada. El conocimiento científico no existe flotando en el vacío: se produce en universidades, laboratorios e institutos de investigación; se comunica a través de publicaciones, bases de datos y redes científicas; y es evaluado por comunidades de expertos que comparten criterios metodológicos.

Esta idea tiene consecuencias importantes. Significa que la ciencia es histórica: lo que en una época se considera conocimiento sólido y validado puede ser revisado o descartado cuando aparecen nuevas evidencias o nuevas teorías. Y significa que la ciencia está atravesada por relaciones de poder, intereses institucionales y contextos socioculturales que influyen en qué se investiga, cómo se investiga y qué resultados se consideran válidos.

Para Díaz, el término “ciencia” tiene dos sentidos. Uno amplio: el conocimiento que cada época considera sólido, fundamentado y avalado por instituciones reconocidas. Uno más preciso: el conocimiento surgido a partir de los siglos XVI y XVII, con figuras como Copérnico, Kepler, Galileo y Newton, que junto con las instituciones donde se desarrolló constituyen lo que llamamos “la empresa científica moderna”. Entender la ciencia como institución —y no solo como cuerpo de conocimientos— es fundamental para comprender por qué el conocimiento científico cambia con el tiempo, y por qué ese cambio no es una debilidad sino una fortaleza.

4. Epistemología: la reflexión sobre la ciencia

Díaz usa una analogía clara: así como el artista concibe y realiza obras de arte y el crítico de arte las analiza, el científico construye teorías y el epistemólogo reflexiona sobre ellas. La epistemología es la disciplina filosófica que estudia el conocimiento científico: cómo se produce, cómo se justifica y cómo se valida. También se la llama “filosofía de la ciencia”.

Históricamente, la epistemología se consolidó como disciplina autónoma en el siglo XX, cuando un grupo de filósofos y científicos formaron en 1929 el Círculo de Viena. Este grupo, que se autodenominaba “empiristas o positivistas lógicos”, buscaba unificar todas las ciencias a partir de un lenguaje lógico común, tomando a las ciencias naturales —especialmente a la física matemática— como el modelo de lo científico. Su herencia es lo que hoy se conoce como neopositivismo.

Sin embargo, Díaz señala que existen varias corrientes epistemológicas, no una sola. Hay quienes, como el racionalismo crítico de Karl Popper, critican el neopositivismo pero comparten su énfasis en la lógica de las teorías. Y hay quienes consideran que no se puede reflexionar sobre la ciencia sin tener en cuenta su historia, sus contextos sociales y las relaciones de poder que la atraviesan. Esta pluralidad de epistemologías es importante porque, como veremos más adelante, tiene consecuencias directas sobre cómo entendemos la diferencia entre las ciencias naturales y las ciencias sociales.

5. Contextos de producción del conocimiento científico

Díaz introduce una distinción clásica en epistemología: la diferencia entre el contexto de descubrimiento y el contexto de justificación. Esta distinción sirve para entender que producir conocimiento científico implica al menos dos momentos muy diferentes entre sí.

El contexto de descubrimiento comprende la manera en que los investigadores llegan a sus hipótesis o teorías. Este proceso es subjetivo, histórico y no lineal: incluye las intuiciones del científico, sus sueños, sus relaciones de poder, su formación previa, incluso sus sesgos. Barry Marshall, el médico australiano que descubrió el rol del Helicobacter pylori en la úlcera, llegó a esa hipótesis en parte porque observó algo que todos veían pero nadie interpretaba de esa manera. El descubrimiento no sigue un método fijo.

El contexto de justificación, en cambio, es donde se valida el conocimiento científico. Aquí se aplica el método, se somete la hipótesis a prueba, se publican los resultados y la comunidad científica los evalúa. Este contexto es el dominio propio de la objetividad y de la metodología. Y hay un tercer contexto que Díaz también menciona: el contexto de aplicación, que corresponde a la ciencia aplicada o tecnología, donde el conocimiento validado se traduce en intervenciones concretas sobre la realidad —un medicamento, una política sanitaria, un dispositivo médico.

6. La problemática de las ciencias sociales

Una parte central del texto de Díaz es la discusión sobre si las ciencias sociales pueden y deben seguir el mismo método que las ciencias naturales. Las ciencias naturales tienen como ideal histórico la producción de leyes universales que describan relaciones invariantes entre fenómenos. “El hielo flota en el agua” es un enunciado legal: cada vez que se dan las condiciones iniciales requeridas, el fenómeno se produce. Pero ¿puede la sociología, la psicología o la antropología aspirar a leyes con ese nivel de universalidad y determinismo?

Díaz responde que las ciencias sociales son rigurosas, pero no exactas ni causales de la misma manera que las naturales. Su objeto de estudio —el sujeto humano— tiene características que lo hacen radicalmente diferente a los objetos de las ciencias naturales: la capacidad de tomar decisiones, de ser influido por pulsiones inconscientes, de expresarse por el lenguaje y de incidir en las condiciones sociales que lo constituyen. El objeto de las ciencias sociales no es un ser natural que no es artífice de sí mismo, sino un ser cultural que puede modificar sus propias condiciones de existencia.

Esto implica que las ciencias sociales desarrollan metodologías propias y específicas, que no son una versión inferior o incompleta del método de las ciencias naturales, sino respuestas adecuadas a la naturaleza de su objeto de estudio. Y tiene consecuencias directas para la medicina, que trabaja en la intersección de ambas: cuando investigamos procesos biológicos, podemos aspirar a leyes causales; cuando investigamos comportamientos, contextos sociales o experiencias subjetivas de los pacientes, necesitamos otro tipo de preguntas y otro tipo de métodos.


Conocimiento

Manera de relacionarse con la realidad, de interpretarla y dar cuenta de ella. Se expresa en proposiciones que describen, explican o predicen objetos, estados de cosas o fenómenos. No todo conocimiento es igual: el cotidiano y el científico comparten esta función, pero difieren en sus métodos y formas de validación.

Conocimiento de sentido común

También llamado conocimiento vulgar, cotidiano o empírico. Se construye a partir de la experiencia directa y el aprendizaje informal. Se valida recurriendo a la experiencia propia o ajena y se transmite con lenguaje corriente. Es útil para la vida diaria pero no sigue métodos sistemáticos ni exige precisión en sus afirmaciones.

Conocimiento científico

Conocimiento producido a través de métodos sistemáticos, controlables y revisables. Según Díaz, sus características son: descriptivo, explicativo y predictivo; crítico-analítico; metódico y sistemático; controlable; unificado; lógicamente consistente; comunicable por lenguaje preciso; objetivo; y provisorio. La legalidad de sus afirmaciones proviene de la precisión, coherencia y contrastación empírica.

Epistemología

Disciplina filosófica que estudia el conocimiento científico: cómo se produce, cómo se justifica y cómo se valida. También llamada “filosofía de la ciencia”. El científico construye teorías; el epistemólogo reflexiona sobre ellas. Existen varias corrientes epistemológicas (neopositivismo, racionalismo crítico, corrientes históricas y sociales) con diferencias importantes entre sí.

Ciencia

No es solo un cuerpo de conocimientos, sino una actividad social organizada. Comprende instituciones (universidades, laboratorios, editoriales científicas), la comunidad científica (investigadores, docentes, metodólogos, epistemólogos) y los registros concretos del conocimiento (publicaciones, bases de datos, protocolos). La ciencia moderna surge en los siglos XVI y XVII con figuras como Copérnico, Kepler, Galileo y Newton.

Provisoriedad del conocimiento científico

Una de las características centrales del conocimiento científico es que nunca es definitivo. Las leyes científicas son proposiciones de alcance universal de las que se deducen enunciados observacionales que pueden ser contrastados con la experiencia. Si un enunciado observacional se revela falso, abre la posibilidad de revisar la ley. El conocimiento científico también puede ser desplazado cuando la comunidad científica acepta una teoría rival, aunque la anterior no haya sido formalmente refutada.

Contexto de descubrimiento

El ámbito en que los investigadores llegan a sus hipótesis, conjeturas o afirmaciones. Comprende el proceso subjetivo, histórico y no lineal por el que emerge una idea científica: intuiciones, relaciones de poder, experiencia personal, contexto cultural. No hay un método único para el descubrimiento.

Contexto de justificación

El ámbito en que se valida el conocimiento científico. Se refiere a la estructura lógica de las teorías y su puesta a prueba mediante la metodología. Es el contexto de la objetividad, donde se aplican los métodos, se publican resultados y la comunidad científica evalúa las afirmaciones. Corresponde a la “historia interna” de la ciencia.

Contexto de aplicación

El tercer contexto de producción del conocimiento, correspondiente a la ciencia aplicada o tecnología. Es donde el conocimiento validado se traduce en intervenciones concretas sobre la realidad: un medicamento, un dispositivo, una política sanitaria. En la episteme actual resulta difícil separar ciencia y tecnología, aunque la distinción sea útil para el análisis.

Provisionalidad y teorías rivales

El conocimiento científico puede ser desplazado no solo cuando es refutado empíricamente, sino también cuando la comunidad científica decide adoptar una teoría rival que explica mejor los fenómenos conocidos. Este aspecto social del cambio científico es central en la epistemología de Thomas Kuhn (bibliografía complementaria de la materia).


Dimensión Conocimiento de sentido común Conocimiento científico
Forma de adquisición Experiencia cotidiana, tradición, observación no sistemática Investigación sistemática con métodos explícitos
Validación Experiencia propia o ajena, autoridad, tradición cultural Contrastación empírica, coherencia lógica, evaluación por la comunidad científica
Lenguaje Corriente, impreciso, basado en opiniones y juicios de valor Preciso, técnico, busca eliminar ambigüedad y neutralidad valorativa
Revisabilidad Resistente al cambio; se sostiene en la tradición Provisorio y sujeto a revisión crítica ante nueva evidencia
Método Asistemático, circunstancial, dependiente del contexto Sistemático, estructurado en teorías con procedimientos lógicos previos
Objetivo Funcionar en la vida diaria, resolver problemas prácticos inmediatos Producir explicaciones generales, controlables y comunicables
Ejemplo en medicina Creer que la úlcera la causa el estrés porque 'siempre se dijo así' Descubrir que el H. pylori es la causa principal mediante investigación experimental controlada